Dragones de Lavapiés, el fútbol como herramienta de integración social

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Dragones de Lavapiés, el fútbol como herramienta de integración social

El club cuenta con jugadores de 35 nacionalidades diferentes. Foto: Dragones de Lavapiés
El club cuenta con jugadores de 35 nacionalidades diferentes. Foto: Dragones de Lavapiés

Lavapiés. El barrio más multicultural de Madrid y, seguramente, de España. En estas calles del Distrito Centro de la capital conviven decenas de nacionalidades diferentes. Culturas, idiomas y tradiciones se entremezclan en comercios y edificios. Los niños juegan al fútbol en el parque sin peleas o rencillas entre ellos. Todos han conseguido integrarse y respetarse los unos a los otros. Sin importar su color de piel o su procedencia. Nada de eso tiene ya importancia porque todos forman parte de Lavapiés. Todos son Dragones.

Este importante paso dentro de la tolerancia y la defensa de la diversidad ha sido gracias a la labor de un pequeño club de fútbol infantil: Dragones de Lavapiés. Un equipo que utiliza “el deporte rey” como una herramienta de cohesión social.

“Es un ejemplo de interculturalidad porque los chicos no solo conviven, sino que interactúan entre ellos. Es un reflejo muy claro de lo que es el barrio”, afirma Jorge Bolaños, presidente del club. “En lo que a la integración se refiere lo hemos notado mucho, antes había más conflictos entre ellos, pero ahora son casi anecdóticos”, sigue diciendo.

35 nacionalidades diferentes

La temporada pasada contaron con 130 niños de 35 procedencias nacionales diferentes y un número muy importante de familias mixtas y circunstancias personales y familiares de muy diversa consideración. Para el curso que entra pretenden llegar a los 10 equipos y 150 niños. “Formados tenemos 8 y es posible que en alevines tengamos que formar un segundo grupo. Y si sale el juvenil de fútbol 11 llegaremos a los 10 equipos”, indica.

Cada vez son más niños los que se apuntan a jugar en los Dragones a pesar de las pequeñas infraestructuras deportivas con las que cuentan. Pero querer es poder. Y el club remueve cielo y tierra para dar a los muchachos un lugar donde puedan entrenar y en el que se sientan integrados. 

“No solo es aceptarlos, que es lo básico, sino que también se trata de aprender de todos. Y, por supuesto, disfrutar de esa riqueza que tenemos aquí en el barrio, que te aporta la gente diferente. Se trata de aprovecharla y disfrutarla”, explica Jorge.

A favor de la igualdad de género

Los Dragones comenzaron su andadura en 2014. Un par de familias, entre las que se encontraba la de Jorge Bolaños, pensaron en realizar una actividad deportiva relacionada con el fútbol que ayudara a los chicos que jugaban todos los días en el parque. “Los primeros entrenamientos los empezamos en mayo con casi 30 niños y niñas. Ya en septiembre pudimos formar 5 equipos para esa primera temporada y cada año vamos creciendo un poco”.

Y es que, además de al racismo y la xenofobia, los Dragones también le han metido un gol al machismo porque la igualdad de género es otra de sus grandes metas sociales. Para ello, siempre han trabajado con equipos mixtos que brindaran a los niños una imagen de equiparación entre hombre y mujeres.

“Este año tenemos como mínimo dos equipos mixtos: uno infantil y otro cadete y hay varias niñas que están mirando si se apuntan o no. También queremos formar un grupo de niñas que vengan a entrenar, aunque sea los viernes, y un equipo sub-15 femenino”, apunta el presidente del club.

17 goles por la sostenibilidad

Desde la directiva realizan todo tipo actividades culturales y sociales siempre que pueden: campamentos de fútbol en Semana Santa, fiestas de Halloween, programas de prevención sobre el absentismo escolar e incluso un espacio de radio en la emisora Onda Verde llamado La Cueva del Dragón. “Este año lo vamos a cambiar por un fanzine para ver si nos da más visibilidad”.

Su encomiable trabajo diario les ha granjeado una fama que ya se está extendiendo poco a poco tanto a nivel nacional como internacional. Este verano fueron invitados al torneo internacional de fútbol base Donosti Cup. Al tiempo que fueron los organizadores del campeonato 17 goles, una propuesta deportiva que incorporó los 17 objetivos de desarrollo sostenible establecidos por las Naciones Unidas.

“Esta iniciativa se nos ocurrió con la voluntad de ir un poco más allá del fútbol, algo que hiciera reflexionar a los chicos. Vamos, que les hiciera debatir sobre los problemas comunes de la humanidad”. Para ello contaron con la ayuda, entre otras entidades, del Ayuntamiento de Madrid y la ONG Alive and Kicking, quien les proporcionó balones cosidos en Kenia que llevan impresos mensajes contra la pobreza y a favor del medio ambiente.